¿Qué significa ser un diseñador UX?

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¿Qué significa ser un diseñador UX?

Photo by Patrick Perkins on Unsplash

Quizá sea una pregunta que nos hagamos todos los días, aunque llevemos algunos años en el rubro. Las bromas sobre qué contestarle a tus familiares en las reuniones sobre lo que haces se vuelven parte de nuestras vidas cotidiana. Esto es lo que he pensando al respecto.

Hace muchos años, leí un libro llamado “No me Hagas Pensar”, de Steve Krug, y eso fue lo que me motivó a estudiar una carrera en diseño web. Sin embargo, llegado el momento de elegir una carrera no estudié diseño (ni siquiera una ingeniería) sino que me decidí por psicología.

En esta carrera conocí lo que era llevar un enfoque científico, cómo realizar estudios siguiendo el método científico, cosa que me fascinó desde el primer momento, aunque dicho sea de paso, yo entré queriendo ser psicoanalista, pero salí de ahí convencida de que la psicología podía ser una ciencia exacta, y seguir el método científico como cualquier otra ciencia.

No terminé esa carrera, muchos motivos me hicieron dejarla, pero lo aprendido sobre la investigación y el método científico se quedó conmigo, y hasta el día de hoy no me abandona.

¿Y qué tiene que ver esto con la pregunta del inicio? ¿Qué significa ser un diseñador UX? Bueno, en ese momento, estaba muy claro para mi, significaba combinar la psicología y el diseño para crear interfaces digitales fáciles de usar para los usuarios.

Sin embargo, conforme leyendo más y más me di cuenta que no era tan fácil, conocí métodos de investigación especializados en UX, nuevas palabras como Human Design, y muchas otras palabras rimbombantes que debían ser importantes. Cuando hablaba de ello con mis profesores ninguno sabía lo que era, y yo me sentía cada vez más miserable.

Fue cuando conseguí mi primer trabajo formal como UX Designer, en una empresa que aún aprecio muchísimo y a la que volvería sin pensarlo. Mis funciones ahí eran muy diversas, hacía wireframes, maquetaba, hacía UI, iconos, y muchas otras cosas. Llegué a realizar incluso algunos truquitos con el bien amado JQuery. Así nuestro puesto abarcaba tres cosas: investigación de usuario, diseño UI y finalmente el maquetado.

Sin embargo, rara vez hacíamos pruebas de usabilidad con usuarios reales, y cuando las hacía pocos cooperaban, aunque las mejoras fueran para ellos. Comencé a leer más y más, conocí a Don Norman y Jakob Nielsen y me convertí en su fiel seguidora, eran de los pocos de combinaban la investigación con el método científico y el diseño. El diseño dejaba de ser algo subjetivo y se volvía una ciencia, con métricos y resultados tangibles.

Para eso momento la definición cambiaba en mi cabeza: No se trata solo de diseñarlas para que sean fáciles, es más allá de crear pantallas bonitas con “pixel perfect”… entonces ¿qué es? Esa pregunta me atormentó durante mucho tiempo, porque sentía que mi UX tenía poco de U y mucho de UI, pero poco conocía del usuario para el que estaba diseñando, y me faltaban datos para seguir avanzando.

Photo by Patrick Perkins on Unsplash

Pronto me di cuenta que el UX no es solo un puesto, sino todo un equipo: quienes investigan, quienes diseñan, quienes maquetan y quienes programan.

Comencé a sentir que no estaba haciendo UX, y aunado a cuestiones personales comencé a sentirme estancada. ¿Era realmente un diseñador UX? ¿Eso era todo? Había algo que me faltaba y era involucrarme más en la parte de la investigación de usuarios… pero ¿cómo podía comenzar? Bueno, iría a leer NN Group para descubrirlo.

¿Qué hace un diseñador UX, entonces?

Mi siguiente aventura laboral fue un trabajo de gobierno, el cual fue una pesadilla: ser un equipo de UX de uno es complicado, aunado a ver de cerca la corrupción del órgano que debía ser completamente transparente, terminó por romperme la autoestima. Fue ahí cuando mi investigación me llevó a descubrir más cosas: creación de user persona, arquitectura de información, flujos de usuarios, pruebas de usabilidad y diferentes métodos para diferentes objetivos…. y todo eso sin siquiera realizar una pantalla.

Fue la primera vez que creé un plan para el desarrollo de un producto digital, no solamente una página web, sino un producto. Creé mis primeros user persona, quizá muy torpes, y definí objetivos para este; planifique incluso un calendario de entregas siguiendo el marco de trabajo de Scrum. Aprendí a hacer cosas nuevas, y aunque realicé el diseño del sitio, había mucho trabajo antes de eso.

Mi definición entonces cambió: No existe tal cosa como ser Diseñador UX, existe un área, un equipo, un departamento, pero nunca un solo diseñador unicornio que hace absolutamente todo. Incluso puedes no ser un diseñador, puedes ser un psicólogo, sociólogo o mercadólogo, y jamás diseñar una interfaz, pero saber investigar cuál es el problema del usuario a detalle, y resolverlo.

Somos un equipo, no un unicornio

Photo by Patrick Perkins on Unsplash

Conseguí otro trabajo donde volví a ser un equipo de UX de uno, y comencé a crear “el proceso de UX”, la que yo llamo “Hoja Morada” porque la decoré con ese color. Se la mostré al equipo de mercadotecnia y estuvieron de acuerdo.

Creé 11 pasos, que para mi eran importantes:

  1. Realizar un análisis
  2. Definir el usuario
  3. Definir el objetivo
  4. Realizar arquitectura de información
  5. Comenzar los wireframes
  6. Definir el look & feel
  7. Hacer pruebas
  8. Maquetación y programación
  9. Validación
  10. Publicación
  11. Seguimiento

En ese momento me sirvió para explicarles a todos que el UX no es solo ponerles cosas bonitas en sus pantallas, y fue importante señalar que el diseño UI entraba hasta el paso 6, cuando toda la vida habían comenzado por ese pasos y luego llenaban espacios vacíos con algún texto que les pareciera que iba bien.

Mi primer proyecto fue el rediseño del sitio web de la empresa, y para ver qué estaba mal (porque los objetivos estaban definidos de una manera que solo le hacía sentido al negocio) realicé mis primeras pruebas de usabilidad, fueron de primer click, y para ello fui a los puntos de venta y les pedí a los clientes que encontraran diferentes secciones en el sitio.

Basta decir que casi nadie logró encontrar nada. Con esos resultados en mano, realicé una presentación con el problema, también les hablé de mis hallazgos sobre otros sitios del mismo rubro o similar al nuestro. Les hablé de los tipos de usuarios (sin mucho detalle, aún no conocía tanto) y les hice una propuesta de arquitectura de información.

No los convencí.

Ajá, ¿entonces…?

Mi aprendizaje fue que tenía que expresar mis ideas más claramente, sobre todo la importancia de los objetivos, a quién vamos a hablarle y cómo hacerlo, y comenzar a recopilar la información antes de crear un sitio bonito que no sirva para nada.

Mi conclusión entonces, aunque un poco apresurada, es que no existe tal cosa como un diseñador UX, existe un equipo con personas que cumplen una función crucial en el proceso de UX, y si deseas que lo haga una sola persona y lo realice bien, debes esperar resultados, siendo optimistas, mediocres.

Sin un análisis detallado de los problemas que experimenta el usuario, la definición de ese usuario y el objetivo claro (del usuario, del negocio y nuestra capacidad tecnológica) podemos diseñar interfaces visualmente atractivas, pero completamente inservibles.

Y eso solo para comenzar, porque el seguimiento del producto digital es importante, así como crear estrategias digitales de comunicación efectivas para el mismo, marketing de contenidos y muchas cosas más.

Por lo tanto, cuando veo una oferta de trabajo que dice: Diseñador UX/UI me pregunto realmente si es lo que quiero, y dónde quiero estar — claramente quiero estar en Multiplica o en COPPEL — , y mi definición de lo que es el UX es completamente diferente a lo que pensaba en un principio, aunque… a fin de cuentas se trata de crear productos digitales que sean amigables para el usuario… ¿no?